Dr. Antonio Yusta
Dr. Antonio Yusta

Relaciones en pareja y esclerosis múltiple

Artículo 03 - Relaciones en pareja y esclerosis múltiple

Artículo escrito por el Dr. Antonio Yusta Izquierdo.
Jefe del Servicio de Neurología, Hospital Universitario de Guadalajara.


La intimidad con la pareja es una parte fundamental para llevar una vida plena. En algunas ocasiones los cambios físicos que experimentan las personas con EM y su impacto psicológico, hacen difícil que sientan entusiasmo por sus vidas sexuales. Las buenas noticias son que hay estrategias para que esta sexualidad vuelva a la normalidad de la pareja. 

Los cambios más frecuentes en la función sexual están directamente relacionados con la patología neurológica, como son el aumento del tono muscular, las alteraciones esfinterianas, los cambios sensitivos, etc. También pueden influir factores psicológicos, como la sensación de sentirse menos atractivo/a durante un brote, o los diversos tratamientos sintomáticos que pueden disminuir la libido.

Problemas sexuales en la EM

Problemas primarios: son los producidos por las lesiones del sistema nervioso central, que darán lugar a síntomas que dificultan las relaciones sexuales (alteración sensitiva, del tono muscular, dolor, etc.). Estos síntomas provocarán una disminución del deseo, de la excitación sexual, dificultad para alcanzar el orgasmo, imposibilidad para mantener la erección, dolor en las relaciones (dispareunia), alteraciones sensitivas o disminución de la lubricación en el área vaginal. También la excitación sexual va a estar afectada por la mala transmisión nerviosa en las áreas desmielinizadas del sistema nervioso central. 

Un síntoma frecuente como la fatiga o la sensación de cansancio, las alteraciones sensitivas del área genital o el dolor al contacto, también van a alterar estas relaciones sexuales. También son importantes las dificultades en el control esfinteriano, en ocasiones, al conseguir la excitación sexual puede producirse un escape de orina y dificultar la relación y producir una intensa sensación de incomodidad.

Otro problema añadido es la dificultad que tienen algunos personas con EM para moverse y que al realizar un movimiento se produzcan calambres o espasmos musculares dolorosos, impidiendo llegar a la culminación del acto sexual. 

Problemas secundarios o efectos psicológicos de sufrir la enfermedad, van a ser, al menos, tan devastadores como los primarios. 

Problemas terciarios: son producidos por los problemas psicológicos persistentes, que producen baja autoestima. Además, la depresión, cambios de la autopercepción de la imagen corporal, falta de confianza, etc., producen alteraciones del humor y del deseo sexual. 

Todas estas disfunciones pueden ir minando las relaciones de pareja y, por tanto, se debería de entablar un diálogo abierto con su neurólogo o médico de confianza para expresar sus problemas y sus preocupaciones. La adecuada comunicación con su pareja es fundamental, porque pueden ayudar en determinados tratamientos. También hay tratamientos farmacológicos que pueden mejorar estos síntomas.

Tratamiento para las alteraciones masculinas

Uno de los problemas que se pueden presentar en los hombres que sufren EM es la disfunción eréctil. Este es un problema que suele aparecer en un porcentaje que varía entre el 70 y el 80%, sobre todo en los que sufren alteraciones de la marcha. 

Se debe de enfrentar al problema con serenidad y seriedad en una conversación de confianza con su neurólogo, ya que en la exploración neurológica rutinaria se suele pasar por alto. Este síntoma se puede tratar.

Entre otras, la disfunción eréctil se caracteriza por la incapacidad e inconsistencia de la erección, insatisfacción con la rigidez de la erección, erecciones de corta duración y requerir un tiempo excesivo de estímulo para alcanzar la erección.

La erección se alcanza mediante el estímulo sensorial en el área genital (que dependerá por tanto de la médula y los nervios periféricos) y de pensamientos o estímulos visuales eróticos (que dependerán de las vías cerebrales). Por lo anterior, se puede obtener una erección con un tipo de estímulo y no con el otro y viceversa, dependiendo de dónde estén localizadas las placas de desmielinización.

Tipos de tratamiento

  1. Tratamientos orales: el sildenafilo y otros tratamientos derivados, pueden ayudar a la disfunción eréctil del hombre, y mejorar la erección en más del 50% de los casos.
  2. Tratamientos inyectables: derivados de las prostaciclinas y se inyectan en la base del pene. Estos tratamientos permiten una erección en minutos.
  3. Tratamientos instrumentales: el urólogo puede insertar en el pene varios tipos de mecanismos para ayudar a la erección. 
  4. Relajantes musculares y analgésicos: van a mejorar los espasmos y, cuando existe dolor, a mantener relaciones sexuales. El adecuado manejo del aumento del tono muscular y de los calambres musculares, con la toma de diazepam, baclofeno, tizanidina, etc., va a resultar efectivo. También es importante el buscar la posición adecuada durante las relaciones íntimas, para así evitar determinados tipos de espasmos musculares. 

Cada tratamiento debe de ser individualizado y hay que entablar un diálogo sincero con el neurólogo y el urólogo para encontrar las medidas más apropiadas. 

Tratamiento para las alteraciones femeninas

Los problemas más frecuentes que señalan las mujeres con EM son la dificultad para alcanzar el orgasmo y la falta de deseo sexual. Se pueden realizar determinadas intervenciones que pueden mejorar estas alteraciones:

  1. Lubricantes vaginales: hay cremas que van a mejorar la sequedad vaginal. 
  2. Acomodar las relaciones a la intensidad de la fatiga, que puede cambiar a lo largo del día.
  3. Vibradores: son útiles cuando la sensibilidad está disminuida.
  4. Relajantes musculares y analgésicos: como en el hombre, si hay aumento del tono muscular (espasticidad), pueden ser beneficiosos. En algunos casos de dolor cuando se mantienen relaciones sexuales (dispareunia), cuando es debida a aumento del tono de la musculatura pélvica, puede mejorarse al tomar, 30 a 60 minutos antes de mantener una relación, 10 mg de baclofeno. 
  5. Acomodar la posición de la pareja y de la propia mujer para evitar los espasmos musculares y el dolor. Es muy útil en personas con espasticidad y/o debilidad en los miembros inferiores. 
  6. Control esfinteriano: si las pérdidas de orina son un problema, la autocateterización antes de la relación sexual puede controlar este síntoma. 

Múltiples estudios han demostrado que el concepto de sexualidad y de identidad sexual es mucho más complejo para la mujer que para el hombre. Por tanto, las intervenciones psicológicas centradas sobre el asesoramiento y el consejo son muy efectivas cuando se asocian al manejo médico. 

Tampoco se debe olvidar que determinados fármacos utilizados para controlar la depresión o mejorar el control de los esfínteres pueden disminuir el deseo sexual y la capacidad para alcanzar el orgasmo. Muchas veces estos tratamientos pueden ser sustituidos por otros con menores efectos secundarios en esta área.

La comunicación es clave

  • El gran obstáculo para tratar este tipo de problemas es la comunicación, ofrecer ayuda y obtenerla. Una comunicación sincera con la pareja y los profesionales de la salud es el primer paso para solventar las dificultades sexuales con conocimiento y creatividad.
  • El mejor momento para esta comunicación es el momento en el que nos encontremos relajados y se hable solo de estos problemas. 
  • La pareja debe de saber escuchar sin interrupciones. Las dudas y los problemas deben plantarse de manera clara y tratar de entenderlos para que juntos se puedan buscar la soluciones y el consejo.
  • Aunque al principio pueda ser difícil e incómodo, es esencial la comunicación franca con su neurólogo en todo lo relacionado con este tipo de problemas y dificultades de la esfera sexual. 
  • Nunca se debería sufrir en silencio cuando hay una plétora de estrategias y tratamientos que pueden ayudar. 
  • La disfunción sexual es frecuente en personas con EM y su neurólogo se ha enfrentado muchas veces a este problema, cuénteselo

Puntos clave:

  1. Tener confianza en su pareja y en su médico.
  2. Tener un diálogo franco y huir de derrotismos.
  3. Evaluarla causa que produce la disfunción sexual a través de su médico de confianza.
  4. Hay tratamientos efectivos para la disfunción sexual producida por la EM.
  5. Evaluación de los fármacos que se está tomando, pueden ser la causa o potenciarla.
  6. No tiene por qué renunciar, hay que buscar soluciones.

 

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