5 "TIPS" para una buena consulta con el neurólogo

5 "TIPS" para una buena consulta con el neurólogo

Artículo escrito por la Dra. Lucienne Costa-Frossard França. CSUR de Esclerosis Múltiple. Servicio de Neurología. Fundación para la Investigación Biomédica IRyCIS. Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid.


‘Hacer fácil lo difícil’

Como médicos y neurólogos, una de nuestras principales labores es “hacer fácil lo difícil” para que la gente pueda entender y convivir mejor con sus enfermedades. La esclerosis múltiple es un claro ejemplo, con la peculiaridad de que es crónica, especialmente compleja y muy diferente entre cada persona que la padece. 

Además, en la consulta con el neurólogo, no siempre hay tiempo para abordar todos los temas. Hay que hablar de brotes, de empeoramiento de los síntomas, de lesiones en resonancia, de los tratamientos más adecuados, de posibles efectos secundarios, de planificación familiar, de si uno se puede vacunar de la COVID o qué vacuna ponerse… Realmente son tantos temas, que no es raro que uno salga de la consulta con la sensación de que le han quedado varios temas en el tintero.

Por este motivo es tan importante prepararse con antelación la consulta con el neurólogo o con cualquier médico al que vaya a visitar. Habitualmente vamos a vernos entre dos y cuatro veces al año, es importante que durante la consulta se aborden todos los temas que generan duda, ansiedad, inquietud o incomodidad.

1. Llegar con tiempo a la cita y preguntar al médico por el tiempo del que dispone para la consulta: de esta forma podrás gestionar bien este tiempo y priorizar lo que más te interesa. Procura asistir acompañado, va a escuchar lo mismo que tú y podrás compartir/aclarar las ideas al salir de la consulta. ‘Un par de oídos y de ojos de más no vienen mal’. Este punto es indispensable, especialmente cuando se trata de enfermedades más serias como la esclerosis múltiple.
 

2. Entender las partes de una consulta: el médico te hará preguntas, luego una exploración física y, por último, emitirá sus conclusiones e indicaciones. Procura contestar de forma precisa, concreta y lo más objetiva posible. Por ejemplo, si el neurólogo pregunta sobre cuándo empezó un síntoma, y le empieza a decir que ‘fue después de ir a tomar un café en el bar que está a cuatro manzanas de casa, que el dueño es amigo de su madre…’, has perdido un tiempo precioso y no ha aportado ninguna información de interés para ningún de las partes. También es importante ser sincero y no omitir información al neurólogo. Faltando a la verdad, te engañas a ti mismo y expones tu salud a graves peligros, por ejemplo, interacción entre fármacos o drogas que el neurólogo desconoce que tomas.
 

3. Preparar la visita con antelación: es importante tratar de apuntar todas las preguntas o todos los temas que queremos tratar, así como las posibles necesidades que tengamos. De esta forma, nos será más fácil abordarlo todo sin dejar nada atrás. Otra buena opción es separar los temas que podemos tratar con enfermería y aquellos que necesitan de un abordaje médico. ‘Pregunta, pregunta y pregunta hasta entenderlo bien’. El médico parte del principio de que no sabes, por tanto, no hay que avergonzase por exponer las dudas que nos asaltan.
 

4. ¡Cuidado con la información que se consulta en Internet! Vivimos en un mundo donde nos sobran las fuentes de información. Antes uno podía contar con la opinión del vecino, de la abuela y de su doctor. Pero ahora estos vecinos y abuelos se han multiplicado por miles y miles de opiniones que están al alcance de cualquiera que tenga un ordenador o un móvil. Lógicamente, esto conlleva un gran peligro: la información no siempre es veraz, no siempre tiene una base científica y, lo que es más peligroso, determinadas opiniones pueden dañar seriamente nuestra salud o evitar que tomemos las precauciones oportunas para cuidarla. Si vas a buscar información en el Dr. Google, sé cauto y prudente, y procurar contrastar la información con tu médico. Es muy importante ir a fuentes fiables, a organismos oficiales o a publicaciones científicas. 
 

5. Recuerda, la fuente más importante de información sobre tu enfermedad es tu neurólogo. Esto pasa porque es quien te conoce, sabe todas las enfermedades que padeces o las muchas medicaciones que tomas o el tipo de intolerancias o alergias que padeces. No existe nadie mejor para informarte de tu enfermedad que tu neurólogo, por tanto, pregunta tus dudas hasta resolverlas o entenderlas bien.

Por último, es muy recomendable realizar un resumen de la consulta una vez finalizada, ya que ayuda a poner las ideas en orden y a tener claro las acciones a llevar a cabo; además, puedes repasar con la ayuda de tu acompañante todas las indicaciones recibidas. También es importante disponer de otras vías de comunicación (teléfono, dirección de mails, etc.) con su equipo médico, para poder ir preguntando las dudas más urgentes y serias que vayan surgiendo.

Puntos clave:

1. Llegar con tiempo a la cita y preguntar al médico por el tiempo del que dispone para la consulta.
2. Entender las partes de una consulta.
3. Preparar la visita con antelación.
4. ¡Cuidado con la información que se consulta en Internet!
5. Recuerda, la fuente más importante de información sobre tu enfermedad es tu neurólogo.


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