Cómo afrontar el próximo brote

Paula Bornachea
Paula Bornachea
Paula Bornachea

De repente, un día, aparecen ciertos síntomas que nos hacen sospechar de que algo fuera de lo habitual está pasando. Nos quedamos alerta durante un tiempo, para comprobar si desaparece, para ver su evolución, para determinar si tenemos que llamar al neurólogo y salir de dudas. En estas situaciones de incertidumbre de no saber lo que te está pasando, la experiencia siempre es un grado, conocer cómo reacciona nuestro cuerpo nos suele dar pistas para saber qué está pasando. Y siempre, será el neurólogo el que confirme o no, lo que creemos que en un principio nos está pasando. 

En muchas ocasiones, con la llegada de un nuevo brote, he experimentado también un bajón de mi estado ánimo. Un brote puede significar muchas cosas, cambios, secuelas, esperas, pruebas, consultas, o decisiones. Un brote siempre ha sido un punto y a parte en mi historia con la esclerosis múltiple. Nunca se olvidan. 

A veces, me lo esperaba, otras no. A veces, me ha entrado un fuerte bajón, otras no. Cada uno ha sido diferente por las circunstancias y momentos que lo rodeaban. Son momentos de vulnerabilidad, en los que es fácil venirse abajo, necesario muchas veces para descargar muchos sentimientos. Pero también, es fundamental plantarles cara, plantear un plan de recuperación (cuando sea posible). Lo más fácil siempre será no hacer nada, lo complicado será encontrar la forma en la que puedes mejorar. 

No deja de ser una situación para aprender, de conocer nuestro cuerpo, de saber qué nos sienta mejor o peor. Y para la próxima vez que ocurra, mantén la calma, ten paciencia, intenta ser lo más positivo posible, habla con el neurólogo, descansa, tómate tu tiempo, traza un plan con los profesionales de la salud que te atienden, cuídate mucho y recupérate. 

Paula Bornachea