Paula Bornachea

Paula Bornachea
24 Octubre2018

Cómo disfrutar del ocio teniendo Esclerosis Múltiple

Paula Bornachea

Uno de los pensamientos más comunes que nos llega inmediatamente después del diagnóstico, es si vamos a poder hacer lo que hasta ese momento hacíamos o si tenemos que cambiar. Sentimos mucha frustración al pensar así, en todas las cosas que nos vamos a perder porque por alguna razón no vamos a poder hacer, o nos va a costar tanto llevarlas a cabo que vamos a desistir a la primera de cambio. Cuántos pensamientos te vienen por la cabeza durante esa época, que luego se quedan en nada, anticipándote antes de dar a tu cuerpo y a ti mismo una oportunidad de que ocurra.

Y sí, pasa, pero no tan grave como me lo imaginé en un principio, aunque reconozco que al principio me costó, pero luego, con la experiencia, aprendí a cómo hacerlo para sacar el máximo rendimiento posible, siendo cómodo para mí, encontrándome bien. Haciéndolo diferente al resto pero sintiéndome a gusto.
Nuestras razones para relegar el ocio en un tercer plano, suelen ser la fatiga, nuestras nuevas limitaciones, el miedo a cómo va a reaccionar nuestro cuerpo o simplemente nos apetece gastar nuestra energía en otra serie de actividades que nos llenan más.

A mí me ocurre que para poder realizar ciertas actividades, aún más si son nocturnas, tengo que pasarme todo el día descansando y gestionando al milímetro mi energía. A veces, merece la pena, y otras no. Depende. Por eso salgo o voy al cine por la noche en contadas ocasiones, porque no siempre estoy dispuesta a pasar por esa ceremonia de descanso durante el día.
La planificación es importante para mí y procuro que algunas necesidades, como sentarme de vez en cuando o tener siempre presente un servicio cerca,
queden cubiertas.

Eso sí, cuando tengo un plan, cuando salgo o me voy a un festival, disfruto al máximo de la velada, intento saborear cada momento, incluso a veces, me permito el lujo de pasarme un poco de la raya, aunque sepa que en los días siguientes, lo voy a pagar. En alguna ocasión, es mejor hacer un poco más de esfuerzo, que quedarte con las ganas o arrepentirte de algo que no has hecho y que estás disfrutando. Pero a la vez, soy consciente de que tengo marcados unos límites que jamás cruzaré.

Cada persona sabe lo que le conviene hacer en cada momento, conoce su cuerpo, cómo reacciona, cómo llevar a cabo cierta actividad, si es mejor hacerlo de una forma o de otra, qué tipo de necesidades extra le conviene o tener la seguridad de ciertas circunstancias.
Lo importante es intentarlo, organizarlo, planificarlo, gestionar la energía, descansar y hacerlo, si realmente te apetece.

 

Paula Bornachea

Julio 2017