Dormir y descansar son fundamentales para encontrarse bien

Paula Bornachea
Paula Bornachea
Paula Bornachea

A lo largo de estos años de diagnóstico, he sufrido infinitas noches de insomnio, mirando al techo, revolviéndome entre las sábanas, en un intento por dormir y poder descansar. Algunas veces, ha tenido la culpa esos pensamientos que de repente te entran de madrugada, pero la inmensa mayoría ha sido unas hormiguitas por el muslo, unos espasmos en una pierna, una sensación de quemazón en las piernas o infinitos calambres recorriendo mi espalda. No sé qué pasa, pero siempre que me he metido a la cama, para descansar, cuando el cuerpo se encuentra más relajado, es cuando me empiezan a aparecer toda esa sinfonía de síntomas sin parar. Es matemático, no falla. 

Los días siguientes, después de una noche de insomnio, siempre han sido muy cansados. Sin ese descanso tan necesario para poder reponer la energía gastada y acumulada de días anteriores, se hace muy pesado continuar con un día rutinario cualquiera. Sueño, los síntomas, la fatiga, las responsabilidades, las obligaciones, gestionar todo en estas circunstancias se vuelve muy cuesta arriba. 

Al principio, cuando comencé a tener los primeros signos de insomnio, hacía lo que siempre oyes, cambiar las sábanas, tomar algo caliente o leer antes de dormir. Pero ninguno de estos remedios populares funcionaba, siempre acababa dando vueltas y vueltas. 

Llegó un punto que me estaba afectando tanto el no dormir, que decidí que ya que estaba cerca una revisión con el neurólogo se lo iba a contar para buscar una solución. Cuando llegó ese momento, me explicó la importancia del descanso para recuperar energía, para afrontar la vida diaria y para que los síntomas no empeorasen por cansancio. Y finalmente, le pusimos solución. Las pequeñas siestas entre la mañana y la tarde, fueron parte de esa solución, momentos de descanso que me permiten recuperar la energía para afrontar lo que queda de día. 

Durante todo este tiempo, esta situación ha ido por rachas, unas mejores, otras peores, y más o menos he ido solventando el problema, consultando al neurólogo en las ocasiones más cuesta arriba. Pero he acabado comprendiendo con esta circunstancia la importancia de descansar de forma adecuada en esclerosis múltiple.

 

Paula Bornachea

Septiembre 2018