Las revisiones con el neurólogo

Paula Bornachea
Paula Bornachea
Paula Bornachea

Las revisiones con el neurólogo siempre marcan un punto de inflexión en el tiempo. Muchas veces esperamos ansiosos a que llegue esa fecha, para poder verbalizar todos nuestros síntomas y ponerles algún sentido. Otras veces, nos encontramos tan bien, que esa visita al médico no nos supone una gran transformación en nuestras vidas y en la gestión de la enfermedad. Habitualmente queremos saber cómo estamos, que nuestro médico nos lo diga, si bien, regular o mal, o si debemos introducir algún –o algunos- cambios en nuestra vida con el fin de mejorar. 

Es importante confiar en el especialista y confiarle todo lo que nos ha pasado durante ese tiempo. El médico es la persona más adecuada para resolvernos todas las preguntas que tengamos con respecto a síntomas, posibilidad de brotes o tratamientos. Debemos preguntar todas nuestras dudas. Es fundamental salir de la consulta con todas las preguntas respondidas y sin grandes dudas, hay que preguntar, debatir, y volver a preguntar si es necesario. Y por supuesto, también es nuestra responsabilidad, exigir que se nos hagan todas las pruebas de control que sean necesarias. 

En muchas ocasiones, nos creamos ciertas expectativas para estos encuentros, que luego no se cumplen por diversos motivos. Es posible, que nosotros tengamos una opinión muy diferente a lo que nos dice el neurólogo, o sintamos que no hemos aprovechado todo lo que queríamos ese tiempo con el médico. En esas situaciones, lo mejor es esperar unos días, reflexionar sobre lo que nos ha dicho, porque a veces dejar pasar un poco el tiempo, puede que con ciertas situaciones se miren con otra perspectiva. En cualquier caso, si seguimos con dudas, lo mejor es volver a ponernos en contacto con él para aclarar cualquier cuestión importante. 

Las visitas con el neurólogo siempre me ponen nerviosa, y siempre lo harán. Han pasado casi nueve años desde que fui mi primera consulta, y según se va acercando la fecha noto como cierto nerviosismo me va recorriendo el cuerpo. Algunas veces es peor, otras mejor. A veces, también me hago ilusiones y no pasa nada, otras me hago a la idea de que va a ser otra revisión más y pasa todo lo contrario. Lo que más me ayuda, es prepáralas con anterioridad, apuntar todas mis dudas en cuaderno, e ir preguntando una a una en la consulta. 

Paula Bornachea