¿Puedo hacer algo para mejorar?: Los cambios de hábitos

Paula Bornachea
Paula Bornachea
Paula Bornachea

Con la aceptación del diagnóstico, las ganas de seguir con tu vida y la ausencia de respuestas cuando preguntas a los médicos que te gustaría que te dijeran qué va a pasar o cómo vas a evolucionar la enfermedad, te preguntas: ¿y no puedo hacer nada por mi parte para intentar mejorar o simplemente estoy a merced de lo que la enfermedad quiera? 

Esa fue una de mis primeras preguntas a mí neurólogo, su respuesta, fue más o menos lo que esperaba, me contestó que no, que siempre se podía hacer algo y que en esta enfermedad los hábitos y la actitud también eran importantes.

Como el deporte, recomiendan caminar, yoga o natación. A parte de los innumerables beneficios que todos conocemos, es un gran aliado para combatir nuestro cansancio y una vía de escape para el estrés o los pensamientos que más nos pueden perjudicar. Si  no eres un habitual, es un buen momento para comenzar. Así empecé, en cuanto me recuperé de mi primer brote, no hago todos los que anteriormente he mencionado, pero sí los que más me gustan, que son caminar y natación. No soy muy exigente con los tiempos ni las distancias, no me voy a convertir en ninguna campeona de la modalidad. Lo hago por mí, por moverme, por disfrutar lo que estoy haciendo, sin agotarme ni llevar mi cuerpo al límite. 

Es necesario encontrar un equilibrio entre el esfuerzo que dedicas a practicar un deporte varios días a la semana y la fatiga, y cuando lo consigas, poco a poco te empezarás a encontrar mejor. Sé que cuesta y se necesita cierta constancia, que los resultados no son tan inmediatos, es un plan a largo plazo. Pero no nos podemos quedar parados y cruzarnos de brazos. 

Respecto a la alimentación, siempre recomiendan llevar una alimentación saludable, como haría cualquier persona que quisiese cuidarse, dejando el tabaco lo más pronto posible. 

Como último hábito, quisiera destacar la importancia de mantener una actitud positiva, de la que ya os hablé en otra entrada y no perder la motivación para seguir. Así que manos a la obra, no nos podemos quedar parados y cruzarnos de brazos ¡a cambiar para mejorar!

Paula Bornachea