Cuándo iniciar tratamiento para la EM

La EM puede estar activa incluso si te sientes bien, y este daño puede acumularse. La investigación sugiere que el tratamiento justo después del diagnóstico puede ayudar a evitar el daño permanente al sistema nervioso central (SNC) y ralentizar el desarrollo de la discapacidad. Pero recuerda que debes hablar con tu médico o enfermero/a acerca de las distintas opciones y de cuál podría ser la mejor para ti. 

Datos generales sobre el tratamiento

A continuación te presentamos algunos motivos por los que puede ser mejor iniciar el tratamiento justo después de tu diagnóstico:

  • El daño al cerebro puede iniciarse en las fases iniciales de la EM, antes de que empieces a experimentar síntomas.
  • Comenzar el tratamiento pronto puede retrasar la evolución de la discapacidad. 

Recuerda hablar con tu médico o enfermero/a si tienes alguna duda sobre el tratamiento. 
 

¿Por qué son importantes los primeros cambios en mi cerebro?]

El daño al sistema nervioso central relacionado con la EM comienza en las primeras fases de la enfermedad y continúa acumulándose, a veces sin que seas consciente. Estos primeros cambios, incluido el daño a las células del cerebro, la atrofia cerebral (es decir, reducción) y el desarrollo de lesiones [Enlace a: definición de lesión en el glosario], son importantes porque se han asociado a:

  • Discapacidad a largo plazo.
  • Problemas sexuales (como pérdida de deseo sexual).
  • Limitaciones debido a una peor salud física, como, por ejemplo, dificultades para caminar; puedes encontrar más información aquí.
  • Problemas de salud mental, tales como depresión y ansiedad. 
¿Qué puede hacer el tratamiento temprano de la EM para ayudarme?

Al igual que con cualquier enfermedad, cuanto antes la conozcas, antes podrás empezar a hacer algo. Y en el caso de las personas que tienen tipos recurrentes de EM, la investigación muestra que el tratamiento temprano con un tratamiento modificador de la enfermedad (TME) puede proporcionar mejores desenlaces que si se inicia más tarde. Si el tratamiento con un TME se inicia poco después del diagnóstico, puede limitar el daño causado en las fases iniciales de la EM, reducir las recaídas y ayudar a retrasar la discapacidad y su impacto sobre la salud física, emocional y mental a largo plazo. 

Esto también es un aspecto importante para las personas que solo han tenido un brote de síntomas de EM. En estos casos, un TME puede aumentar el tiempo hasta la siguiente recaída así como limitar los daños y el índice de atrofia cerebral. Por estos motivos, es posible que quieras hablar con tu médico o enfermero/a acerca de iniciar el tratamiento con un TME en la fase inicial de tu enfermedad, incluso aunque te sientas bien. 

No se trata solo de empezar pronto el tratamiento, incluso si ya padeces EM desde hace algún tiempo, puedes beneficiarte del tratamiento con un TME. Mientras sigas experimentando recaídas, el tratamiento con un TME puede detener o retrasar la aparición de más daños. 

Y recuerda, no importa cuánto tiempo lleves padeciendo EM recurrente, es importante que hables con tu médico o enfermero/a sobre cuál es el mejor momento para que inicies el tratamiento con un TME.

Enlaces útiles

Giovanni G et al. 2017. Brain health: time matters in multiple sclerosis. Disponible en: www.msbrainhealth.org/report