Información general


 

Descripción 

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica, que acompañará a la persona el resto de su vida desde el momento de su diagnóstico, con una evolución natural que tiende a una progresiva discapacidad tanto física como cognitiva y que afecta al sistema nervioso central(SNC).
El SNC regula las principales funciones del ser humano como el movimiento, el habla, el control de los esfínteres o los sentidos, entre muchas otras. Es por ello que la enfermedad se puede manifestar con una gran variabilidad de síntomas.

El curso de la enfermedad puede variar; existen formas que cursan con brotes que son episodios agudos de inflamación y pueden causar un déficit neurológico. El periodo de brote a menudo es seguido por un periodo de recuperación y remisión. Las personas con EM pueden no tener una recuperación completa de un brote y pueden quedar con secuelas que requieren un correcto manejo de los síntomas que están asociados a los mismos. Las remisiones incompletas están relacionadas con la acumulación de discapacidad progresiva.

Por todos estos motivos es aconsejable implementar un tratamiento integral que reduzca el número de brotes, mejore los síntomas relacionados con los brotes y la enfermedad, reduzca su progresión y mejore la calidad de vida de las personas con EM.

Historia

Las referencias a posibles casos de esclerosis múltiple (EM) datan ya del siglo XIII, pero la observación científica y la sistematización del conocimiento de la enfermedad se iniciaron a finales del siglo XIX.
Jean Cruveilhier (1835) y Robert Carswell (1838) se consideran los primeros médicos que describen las lesiones típicas de EM. Vulpian (1866) fue quien usó por primera vez el término "esclerosis en placas", y Charcot (1868) quien inició la descripción de los síntomas típicos de la enfermedad.

A lo largo de la historia de la medicina, la enfermedad ha recibido diferentes nombres, todos ellos reconocidos y vigentes en la actualidad. Los autores anglosajones Maxon, Sieguen y Osler, el 1873, 1878, 1880 respectivamente, utilizaron el término "esclerosis múltiple" que alude por un lado a las múltiples lesiones que pueden aparecer en el SNC, término conocido como dispersión en el espacio, y por otro, a los episodios de disfunción neurológica que se repiten durante la vida de la persona, término conocido como dispersión en el tiempo.

A estas dos características, dispersión en el espacio y dispersión en el tiempo, se han acogido los diferentes criterios para diagnosticar la esclerosis múltiple a través del tiempo.
La Escala Expandida del Estado de la Discapacidad (EDSS), utilizada en todo el mundo para valorar el daño o deterioro neurológico, así como la limitación de la actividad en la EM y los criterios diagnósticos antes mencionados, junto con los métodos de imagen, como la resonancia magnética, han hecho posible grandes avances en las investigaciones y el tratamiento de la enfermedad.

Etiología

La esclerosis múltiple es una enfermedad de causa desconocida. No es una enfermedad infecciosa ni tampoco hereditaria. Se piensa que, en personas con una predisposición genética, algún agente inicial desconocido (microbios, virus, componentes de la dieta, tabaco, medicamentos, etc.) pone en marcha en el sistema nervioso central una respuesta inflamatoria y autoinmune.

La esclerosis múltiple se puede catalogar como una enfermedad inflamatoria y autoinmune. Se ha demostrado que el sistema inmunitario, encargado de protegernos frente a las agresiones externas originadas por virus, bacterias y otros agentes patógenos, por una causa todavía desconocida, ataca al sistema nervioso central, lo que provoca inflamación y daño en las neuronas, y más concretamente en la mielina y el axón.

La mielina es una capa protectora, alrededor de los axones de las neuronas, con la función de facilitar la transmisión de los estímulos nerviosos y de proteger el axón.
Al producirse el daño sobre la mielina, los estímulos nerviosos no se conducen de forma correcta y en algunos casos se produce un daño irreversible sobre el axón que origina una discapacidad progresiva.

A pesar de desconocer su causa, se han hecho diferentes estudios para intentar descubrir los diversos factores que están relacionados con su aparición.

  1. Infecciones virales que aparecerían en la infancia antes de los 15 años. Se sospecha que algunas infecciones virales como las causadas por el virus del Epstein-Barr, la Varicela o el Cytomegalorius entre otras, tendrían un rol fundamental como factor de riesgo para poder desarrollar la EM.
  2. Estos factores ambientales parece que interaccionan de una forma compleja con factores genéticos que pueden aumentar la susceptibilidad de desarrollo de la enfermedad.
  3. La vitamina D y su función reguladora del sistema inmune han demostrado también relación con la EM. Algunos estudios recientes sugieren que niveles bajos de la vitamina D en el organismo pueden ser un factor de riesgo para desarrollar la EM.
  4. El hecho de no seguir unos hábitos y estilos de vida saludables ayudan a la aparición de la enfermedad. Algunos ejemplos son:
    • El consumo de tabaco, que se asocia a una peor y más rápida progresión de la enfermedad.
    • Una dieta con alto consumo de sal y grasas animales, que favorece la inflamación y activación del sistema inmune.
    • El sobrepeso, que favorece el desarrollo de la enfermedad de forma precoz y promueve también la inflamación y activación anómala del sistema inmune.
  5. Otros factores ambientales. Se ha observado que las personas que emigran en la infancia a otro país adquieren el riesgo de sufrir la enfermedad del país de acogida.
Epidemiología 

La esclerosis múltiple (EM) es la enfermedad neurológica crónica más frecuente en adultos jóvenes en Europa. El número de personas que tenían EM era de 2,3 millones de personas en 2013.

Las enfermedades inmunológicas en general, y la EM, en particular, afectan más a las mujeres que a los hombres. A escala mundial la relación es de 2-3 mujeres con diagnóstico de EM por cada hombre.

La esclerosis múltiple está presente en todas las regiones del mundo, pero el número de personas afectadas varía mucho según la región. En el Estado español hay aproximadamente un afectado por cada 1000 habitantes. Eso representa unas 46.000 personas afectadas de EM en España, 7000 de ellas en Cataluña.

Respecto al tipo de EM, un 85 % de las personas inicia la enfermedad con la aparición de brotes con recuperación total o parcial, que se repiten a lo largo del tiempo, y que pueden dejar secuelas, forma recurrente-remitente (EMRR).
Los estudios clínicos muestran que después de unos 10-20 años de evolución, un 50 % de las persones con EMRR pasan a tener un curso progresivo, caracterizado por una degeneración neurológica progresiva sin brotes, forma secundaria progresiva (EMSP).
Un 10-15% de las personas con EM presenta este curso progresivo desde el inicio de la enfermedad, forma primaria progresiva (EMPP). 
La edad media para el inicio de la enfermedad es a los 30 años; aparece cinco años antes en las mujeres que en los hombres.
La EMRR tiende a aparecer antes que la EMPP, que lo hace entre los 35 y los 39 años. Por su lado, la EMSP se suele presentar entre los 40 y los 44 años.

Tipos de EM

Existen básicamente 3 tipos de esclerosis múltiple:

  1. La Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente
  2. La Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva
  3. La Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva

1. La Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente (EMRR)

Se inicia con la aparición de brotes con recuperación total o parcial, que se repiten a lo largo del tiempo, y que pueden dejar secuelas.
Los brotes son episodios agudos de inflamación originados por el ataque del sistema inmune en el sistema nervioso central y que pueden ocasionar problemas neurológicos.
El periodo de brote es seguido en la mayoría de los casos por un periodo de recuperación. Las personas con EM pueden no recuperarse de forma total después de un brote, por lo que necesitan un control de las secuelas. Las recuperaciones incompletas están asociadas a la acumulación de discapacidad.
En algunos individuos la enfermedad puede actuar de forma muy activa. El término EM Remitente Recurrente Muy Activa o EM Remitente Recurrente de Rápida Evolución Severa (RES) se utiliza cuando la persona sufre dos o más brotes en un año con evidencia de aumento de lesiones neurológicas en dos resonancias magnéticas.
 

2. La Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP)

Presenta un curso progresivo, caracterizado por una afectación neurológica progresiva sin brotes.

3. La Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP)

Aparece siempre en individuos que tenían previamente EMRR y que después de unos años de evolución de la enfermedad pasan a tener degeneración neurológica sin brotes.

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