Alteraciones cognitivas en la Esclerosis Múltiple

Antonio Yusta
Antonio Yusta
Antonio yusta

Las alteraciones cognitivas son síntomas que alteran las altas funciones intelectuales como: la capacidad para mantener  la atención  y cambiarla cuando sea necesario, la capacidad para aprender y retener información, la capacidad para organizar dicha información y planificar una respuesta,  poder solventar problemas con la información adquirida, comprender el uso del lenguaje,  percibir el ambiente que nos rodea, la capacidad para realizar cálculos matemáticos, etc.

Las alteraciones cognitivas en la EM son más comunes de lo que se piensa. Según diversos estudios, alrededor de la mitad (40-65%) de los que la sufre van a padecer síntomas, a veces sutiles, de déficit cognitivo.

En la EM los cambios cognitivos más frecuentes van a ser:

  1. En la memoria (adquirir, retener y recordar la información aprendida).
  2. En la capacidad de atención y concentración (sobre todo hay dificultad en mantener la atención dividida en dos tareas a la vez).
  3. En el procesamiento de la información (cuando se intenta procesar la información que se adquiere por varios sentidos a la vez, como por ejemplo escuchar una orden que a su vez se tiene que leer).
  4. En las funciones ejecutivas (capacidad para planificar un trabajo y evaluar las prioridades).
  5. En las habilidades visuoespaciales (capacidad para dibujar objetos tridimensionales como un cubo, etc..).
  6. En la fluidez verbal (dificultad para encontrar la palabra exacta mientras se habla, lo que hace que el lenguaje sea pobre e inexacto).

Sin embargo, otras funciones cognitivas van a permanecer intactas en los pacientes con EM:

  1. El intelecto en general.
  2. La memoria remota, no se observan problemas en recordar hechos o circunstancias del pasado.
  3. Habilidades en la conversación como la comprensión del lenguaje no verbal y la entonación de las frases.
  4. Comprensión de la lectura. 

Una persona con EM puede experimentar alteraciones en una o dos áreas de la función cognitiva. Muy raramente la alteración cognitiva es lo suficientemente severa como para que le impida el desarrollo de sus actividades normales de la vida diaria y necesite un cuidador permanente (5-10%).

FACTORES DE RIESGO RELACIONADOS CON LAS ALTERACIONES COGNITIVAS EN LA EM:

No hay una relación estrecha entre las alteraciones cognitivos de la EM con otros síntomas de la enfermedad. Podemos encontrarnos con un paciente sin ningún handicap físico pero con alteraciones cognitivas importantes y, al contrario, pacientes con una discapacidad importante y con unas funciones cognitivas perfectas. 

Las dificultades cognitivas en la EM pueden aparecer en cualquier momento de la enfermedad, incluso en las fases más tempranas, aunque son más frecuentes en las etapas más avanzadas. 

Sí que se ha observado que las alteraciones cognitivas son más frecuentes cuanto mayor número de lesiones se encuentren en el cerebro en la imagen por resonancia magnética (sobre todo cuanto más número de “agujeros negros”) y, sobre todo, con la intensidad de la atrofia cerebral. 

Los déficits cognitivos se puede dar tanto en las formas evolutivas recidivantes-remitentes como en las progresivas, aunque es un poco más frecuente en estas últimas. También van a empeorar durante un brote.

Estas alteraciones cognitivas pueden empeorar lentamente y, una vez que se inician, es difícil que mejoren, aunque se pueden parar. 

TRATAMIENTO DE LAS ALTERACIONES COGNITIVA EN LA EM: 

Es muy importante el reconocimiento y la evaluación, lo antes posible, de estas alteraciones cognitivas. Estas alteraciones junto con la fatiga, van a ser las que más van a deteriorar la calidad de vida de los pacientes con EM y son las causas fundamentales para el abandono de su actividad laboral. 

Los primeros síntomas van a ser muy sutiles y pueden darse cuenta los propios pacientes o las personas más cercanas a ella o él. Los más frecuentes y característicos van a ser: la dificultad para encontrar la palabras en una persona con buena dicción anterior, problemas para recordar que es lo que tiene que hacer en el trabajo o en las rutinas de la vida diaria, dificultad en la toma de decisiones y las toma con un juicio pobre, dificultad para mantener la constancia en realizar una tarea o mantener una conversación. 

Cunado se detecten estos síntomas se los deberían de comunicar a su neurólogo. Así se podría examinar esta disfunción cognitiva y descartar otras causas como la fatiga, la depresión, la ansiedad, el estrés, la toma de fármacos, envejecimiento, etc.  

En estos pacientes se deberían de realizar estudios neuropsicologicos para evaluar con exactitud la intensidad y qué área cognitiva está más afectada, para iniciar el tratamiento. 

El tratamiento se basaría en una rehabilitación cognitiva realizada por neuropsicólogos especialmente entrenados para llevarla a cabo. Esta rehabilitación cognitiva se basa en la realización de ejercicios de memoria, aprendizaje de estrategias compensatorias como llevar un diario donde apuntar las actividades diarias a realizar, etc.. 

Se ha demostrado que los tratamientos inmunomoduladores aprobados para modificar el curso de la enfermedad, al disminuir el número de lesiones en la IRM, han ayudado a estabilizar el deterioro cognitivo. 

El tratamiento sintomático de la fatiga, la depresión y la ansiedad también van a poder mejorarlos. Hay pocos estudios que certifiquen el uso de los tratamientos que se dan para otras enfermedades con deterioro cognitivo como los que se dan en la enfermedad de Alzheimer.

En el momento actual, el empleo de las terapias modificadoras de la enfermedad, junto con los tratamientos sintomáticos y la rehabilitación cognitiva, han dado los  mejores resultados en el control del deterioro cognitivo de la EM.   

Dr. A. Yusta Izquierdo