DOLOR Y ESCLEROSIS MÚLTIPLE (EM)

Dr. Yusta

El dolor es un síntoma muy común en la EM y puede ser debido a causas muy variadas. Se estima que aproximadamente el 75% de los pacientes con esta enfermedad sufren algún tipo de dolor, aunque esta cifra se puede incrementar con la edad y la duración de la enfermedad. Se puede presentar en cualquier momento de su evolución y este dolor puede ser debido a varias causas que actúan simultáneamente. En más de un tercio va a necesitar tratamiento adecuado y en más del  10%, del total de pacientes con EM, va a ser el síntoma más incapacitante. 

TIPOS DE DOLOR:

El dolor en la EM puede producirse por la propia lesión en las estructuras del cerebro y de la médula espinal (es lo que se denomina dolor neuropático), el desencadenado por la espasticidad (aumento del tono muscular), el producido por las articulaciones que se mueven poco y están contracturadas y por la combinación de todos los tipos. El dolor producido por la espasticidad y las articulaciones se llama dolor nociceptivo. 

Además, el dolor puede ser agudo que es intenso y bien localizado que se produce por daño en un tejido corporal (cuando nos hacemos una herida por ejemplo), puede ser episódico (el que aparece durante un brote), crónico cuando es constante con una duración de meses (no tan intenso como el agudo o el episódico) y el dolor paroxístico (dolor intenso y severo, de segundos a minutos de duración y con afectación severa de la actividad, como la neuralgia del trigémino).

CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS 

Dolor neuropático: El ejemplo de dolor neuropático (el producido por lesiones en el sistema nervioso por las placas de desmielinización) más frecuente es la neuralgia del trigémino. Es un dolor tipo “descarga eléctrica” o “calambre”, que se propaga por un lado de la cara y puede afectar a la mandíbula, al pómulo y el ala nasal y con menos frecuencia a la frente o al ojo. La duración es de breves segundos a un minuto. Es tan intenso que el paciente no puede seguir la actividad que estaba realizando en ese momento. En casos menos frecuentes el mismo tipo de dolor puede abarcar a la garganta, la lengua o las amígdalas y es desencadenado al tragar. Es la denominada neuralgia del glosofaríngeo. 

Cuando una placa está localizada en la médula espinal cervical y se flexiona el cuello, se puede desencadenar un “calambre eléctrico” que se inicia en la base de la columna cervical, para extenderse por la columna vertebral hasta la raíz de los muslos y los brazos. La duración es de dos a 3 segundos. Más raramente, esta sensación de “shock eléctrico” se puede sentir en otras partes del cuerpo. 

Si se produce una neuritis óptica (inflamación del nervio óptico por una placa desmielinizante), además de la disminución de la agudeza visual, se va a desencadenar dolor al mover el ojo del nervio afectado. Lo normal es que vaya desapareciendo con el tiempo, a medida que se recupera la visión. 

Si una placa se localiza en la zona de entrada de una raíz nerviosa en la médula espinal, se va a desencadenar un dolor intenso, llamado radicular, por el territorio cutáneo inervado por dicha raíz. 

Los espasmos tónicos dolorosos son espasmos musculares que producen flexión o extensión de algún miembro, de comienzo súbito, con incremento progresivo del tono muscular, muy dolorosos y con una duración menor de dos minutos. Aparecen sobre todo por la noche. Pueden venir precedido de sensaciones extrañas en el área donde se va a producir y pueden ser desencadenados por los movimientos o las emociones.

Dolor nociceptivo: La espasticidad puede producir dolor lumbar y cervical. Además se puede ver intensificado con el mantenimiento de posturas anómalas o incluso con maniobras compensatorias durante la marcha que aumentan e dolor lumbar. 
Los calambres y dolores musculares pueden aparecer con la actividad y la fatiga. Son más frecuentes por la noche y a primera hora de la mañana. 
El dolor también puede aparecer en las zonas donde la piel está más presionada por la falta de cambios de postura (dolor en el área de presión), que pueden ser el aviso del inicio de las úlceras por presión (úlceras de decúbito). 
Los dolores de cabeza son más frecuentes en pacientes con EM. Cerca del 40% van a ser migrañas. El resto puede ser debidas a la toma de fármacos (los inmunomoduladores pueden provocarlas), el aumento del tono en la musculatura cervical o ser debidas a una combinación de todas. En ocasiones se producen durante un brote. 

CONCLUSIÓN

El dolor afecta a la calidad de vida de los pacientes con EM e influencia negativamente en el desempeño de las actividades familiares, sociales y familiares. También va a producir un bajo estado de ánimo. Por tanto, una de las metas debe ser controlar el dolor evaluando la causa del mismo, para aplicar el tratamiento correcto. En muchos casos no solo estará implicado el neurólogo, si no también el rehabilitador, el fisoterapéuta, el neurocirujano, etc..

 

Dr. Antonio Yusta